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Producen grafeno con una batidora de cocina

El titular puede provocar incredulidad, pero así ha sido. Un equipo de investigadores del Trinity College (Dublín), dirigido por Jonathan Coleman, ha conseguido producir grandes cantidades de grafeno de muy buena calidad utilizando una batidora de cocina en la que han introducido polvo de grafito (se puede obtener de las minas de los lápices), agua, y detergente. La prestigiosa revista científica Nature Materials ya ha publicado la noticia.

El titular puede provocar incredulidad, pero así ha sido. Un equipo de investigadores del Trinity College (Dublín), dirigido por Jonathan Coleman, ha conseguido producir grandes cantidades de grafeno de muy buena calidad utilizando una batidora de cocina en la que han introducido polvo de grafito (se puede obtener de las minas de los lápices), agua, y detergente. La prestigiosa revista científica Nature Materials ya ha publicado la noticia.

El grafeno es un material que, sin duda, está llamado a cambiar nuestras vidas. Debido a sus múltiples propiedades, los investigadores van aumentando continuamente el número de aplicaciones que pronto tendrá en nuestra vida cotidiana. En este blog nos hemos hecho eco de ello en artículos como El grafeno, un material que cambiará nuestro mundo o El grafeno, últimas novedades.

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En sí, el grafeno es económico, ya que se obtiene a partir del grafito natural que se encuentra en las minas de carbón. Hasta ahora, el reto al que se enfrentaban los investigadores era precisamente simplificar el proceso de obtención. El trabajo de este equipo del Trinity College abre una vía inesperada para producirlo de forma sencilla, barata y en cantidades industriales. El proceso ha sido patentado y la compañía Thomas Swan ha anunciado su colaboración durante cuatro años con el Trinity College  para  trabajar en su producción a gran escala. Además, hay que añadir que el grafeno obtenido por los investigadores presenta un alto grado de pureza y una alta conductividad.

Aunque es cierto que el equipo de Coleman utilizó una batidora común en su trabajo —después de utilizar una industrial en un primer experimento y para mostrar hasta qué punto habían conseguido simplificar el proceso de producción—, hay que precisar que los procedimientos previos y posteriores requieren complejos conocimientos, por lo que, obviamente, no podemos concluir que cualquiera puede ponerse a producir grafeno en la cocina de su casa.

Jonathan Coleman fue nombrado en 2011 Investigador del Año del SFI (Fundación Científica de Irlanda) y está considerado como uno de los 100 mejores científicos de materiales de la última década.